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martes, 17 de mayo de 2011

Castillo de Doña Blanca

Ya hemos comentado en varias ocasiones que la Bahía gaditana y el Bajo Guadalquivir constituyeron el escenario de numerosos mitos y leyendas, trasfondos de realidades históricas, que permanecen en el recuerdo como ecos de un tiempo pasado de gran esplendor.

Restos del yacimiento

Pero como no puede ser de otra manera toda civilización con el esplendor de la citada, debe tener una capital una ecúmene donde se dirige el destino de sus habitantes y se garantiza su futuro. En este caso volvemos a hablar de hipótesis tal y como Tartessos  ya nos tiene acostumbrados.
Todas esas hipótesis apuntan hacia el Castillo de Doña Blanca, la investigación inicial se realizó en 1979, se estaba excavando una ciudad sin nombre, aunque existían algunas referencias de eruditos del siglo XVIII.
Un lugar para soñar
Pero es después de este texto cuando probablemente se disipan casi todas las dudas al respecto y emerge la primera ciudad conocida de Occidente:
“Decíamos que para encontrar la ciudad había que excavar el Castillo de Doña Blanca y hoy decimos, después de visitar con nuestros amigos Durán, Guinea y Martín tan romántica mansión, que asombra como hasta hoy no se ha descubierto en la plataforma en la que asienta el anhelado Tartessos hay que excavar para ver la ciudad griega; más la romana que la sucedió”
                                                                                              Ventura F. López , 7 de Diciembre de 1923.


Ermita actual
Ha pasado mucho tiempo y por razones que no arrimo a entender se decide dejar que tan valioso tesoro sea sepultado por la madre naturaleza y siglos después,  por el XVIII, se erigió una ermita, de planta de cruz griega, que es la torre aún conservada y que se denomina popularmente Torre o Castillo de Doña Blanca, ya que la tradición popular la identifica como el lugar en el que sufrió prisión Doña Blanca de Borbón, esposa de Pedro I.

viernes, 28 de enero de 2011

Cancho Roano, el esplendor


Reproducción del magnífico yacimiento

Plano del santuario

Hace más de 2500 años ya existía una compleja red comercial impulsada por las civilizaciones del Mediterráneo Oriental en su búsqueda de materias primas. En este escenario Tartesos se revela como uno de los principales protagonistas y llave de acceso a las riquezas mineras del sudoeste peninsular, estableciendo contactos con zonas muy alejadas entre sí. Este foco cultural de rasgos orientalizante extendió su influencia sobre amplias zonas, abarcando, entre otras, gran parte de Extremadura y el Alto Guadalquivir.

La reorientación económica surgida de la crisis del mundo tartésico provocó un espectacular desarrollo de las zonas periféricas, siendo uno de sus mejores exponentes el lugar en el cual se ubica Cancho Roano.

                                                                                                                   Así es como nos presenta Extremadura clásica, la pagina web de Extremadura Clásica el más espectacular de los yacimientos tartésicos hasta la actualidad descubiertos, bien por su estado de conservación o por la majestuosidad del mismo; aún hoy se duda si fue un centro de culto ya que se han encontrado varios elementos que pueden ser perfectamente altares o quizás Cancho Roano era el palacete de una de las aristocracias de la época, ese momento en el que probablemente no existía un rey que gobernase toda la mítica civilización, sino más bien era un complejo de poblaciones regentados por un entramado aristocrático.

Sus tesoros


Auténtico abanderado del patrimonio arqueológico de La Serena por su calidad y unicidad, el Palacio- Santuario de Cancho Roano (s. VI a. C.) ofrece al visitante, además de la visita auto guiada al propio yacimiento, unas modernas instalaciones totalmente equipadas que albergan el Museo-Centro de Interpretación. El acceso al interior nos adentra en la historia del yacimiento y nos muestra momentos de sus diferentes fases de excavación.
Dentro del mismo, una gran maqueta interactiva se convierte en la mejor herramienta para acercarse al yacimiento, su partes, y conocer de primera mano su funcionalidad a lo largo de sus más de tres siglos de historia viva.
La exposición cuenta además con paneles explicativos que pretenden, por un lado, contextualizar el yacimiento en el área inmediata y definir sus relaciones con las culturas del mediterráneo; y, por otro, examinar las diferentes partes y fases constructivas.
Los numerosos y dispares elementos encontrados durante las excavaciones tienen cabida en un amplio panel expositivo.
Por último, la recreación de una de las habitaciones más emblemáticas del sector norte del edificio empleando incluso ánforas originales, pone fin a una visita inolvidable para niños, jóvenes y adultos.
¿Os lo podéis perder?
 

domingo, 16 de enero de 2011

Abc y La Vanguardia con Tartesos

Soy de la opinión que una sola palabra puede despertar nuestra curiosidad cuando estamos leyendo cualquier artículo, noticia o historia, una palabra que desconozcamos nos pude llevar raudos a visitar un diccionario, enciclopedia o la increibles herramientas de la red por lo tanto, me he animado a rebuscar en dos prestigiosos diarios españoles (los únicos que disponen de hemeroteca gratuita en la red), las veces que se cita la palabra “Tartesos” en cualquiera de sus diarios de los últimos 10 años, estamos hablando de 3622 ediciones de cada uno de ellos (sin sumar sus suplementos de fin de semana, que si se contemplan en el resultado) con el siguiente resultado:
La Vanguardia: 12  alusiones de las cuales 8 eran en la programación de televisión presentando un magnífico programa de TVE llamado Memoria de España y que en su capítulo 2 hace referencia a la mítica civilización. En otras 4 se utiliza su nombre en diferentes tipos de artículos.
ABC edición nacional: 17 alusiones de las cuales 2 eran al igual que La Vanguardia en la programación de televisión. Las 15 restantes se utiliza el nombre en diferentes tipos de artículos. 

Cuando hablo de referencias en tipos de artículos me estoy refiriendo unicamente a por ejemplo una entrevista con cualquier personaje más o menos público en el que pueda decir casi de soslayo mis origenes son de Tartesos por haber nacido en Huelva, que es casi nada pero puede despertar esa curiosidad de la que hablaba con anterioridad tan solo al verlo reflejado en un medio.
En consecuencia creo que estaremos todos de acuerdo que en 10 años y el número de referencias vistas es más que probable que toda una generación de españoles pase absolutamente por alto la existencia de la primera civilización española que dominó la escritura.
He querido ir un poco más allá y se me ha ocurrido buscar palabras como “Gran hermano 9”, para poder saber el interés de la prensa diaria por ese apasionante programa que tanto cultiva, entretiene y satisface a los españoles, entre los dos diarios podemos encontrar 49.327 entradas de una sola temporada. No pienso ponerme a llorar aún, pero estaréis de acuerdo conmigo en que un panorama como este dice más bien poco de nuestros medios de información y comunicación.
He citado en exclusiva la prensa diaria, pero creo poder asegurar a ciencia cierta que en los otros medios la balanza no iba a ser muy distinta, salvo quizás en cadenas prestigiosas de televisión como Tele 5 que nos inundan de cultura y saber hacer a diario o las múltiples cadenas autonómicas que salvo intereses políticos y la obsesión de que Humphrey Bogart hable en cuatro idiomas (visc a Mallorca i em sento orgullós de la seva llengua) cueste lo que cueste, máxime cuando paga el contribuyente.
Valgan estas palabras para decir que no es ni mucho menos una crítica específica a los diarios citados con anterioridad, tan solo que son los únicos que aportan la información necesaria de consulta sin tener que rascarse el bolsillo.

lunes, 10 de enero de 2011

La desaparición de Tartesos

Las interpretaciones que se han dado de la desaparición de Tartesos desde el siglo XX, defendían que sólo una catástrofe pudo hacer desaparecer una cultura tan brillante, bien de manera natural o incluso por parte de alguna potencia militar como la cartaginesa. Incluso hay elucubraciones menos científicas que colocarían a Tartesos como la extinta Atlántida. En la actualidad se puede saber casi con absoluta certeza que los motivos de la desaparición de Tartesos fueron otros muy distintos, me atrevo a decir incluso que dicha desaparición fue más nominal pasando a continuarse por la turdetana que una extinción en toda regla.
Íntimamente relacionado con el debilitamiento del comercio fenicio en las costas andaluzas, allá por el séptimo siglo a.C. Muchas ciudades se van abandonando así como necrópolis fenicias y si no se abandonan en su totalidad, se reconvierten. Son razones de tipo político. Los fenicios estaban interesados en la explotación minera de la zona, debido a la gran demanda que existía en Oriente y más concretamente en Tiro. Esas relaciones comerciales se interrumpen debido a la presión asiria y la reducción en los intercambios de metales por productos manufacturados.
Ello provoca un declive en una de las economías básicas de la civilización tartésica. Se tiene dificultad para dar salida a sus minerales, dicha dificultad se intenta paliar abriendo relaciones comerciales con los griegos, tal y como lo atestiguan la gran profusión de cerámica griega en todos los yacimientos onubenses entre los años 580 y 550 a.C. Esta nueva red comercial vuelve a ser interrumpida esta vez por los cartagineses, que impedían el tráfico de mercancías por el estrecho. El pueblo cartaginés mucho más belicista que los anteriores cambia la política a seguir en la Península desplazando la zona de control al levante como ocurre con la fundación de Cartago y parece demostrarse con el alza de las explotaciones de las minas de sierra morena y otras cercanas a Cartago. A partir del 550 a.C. parece tener sentido el desarrollo de la nueva cultura en el valle del Guadalquivir conocida como turdetana.
¿Pero fue la cultura turdetana sólo continuismo de la anterior? ¿Llego una época de declive o por el contrario de apogeo con la Turdetania?

jueves, 23 de diciembre de 2010

Gargoris y Habis (Mitos II)


Con la llegada de los primeros imperios colonizadores a la Península Ibérica, se empezaron a cultivar mitos de diferente índole, mitos como el que hablábamos semanas atrás en el que Hércules llega a Tartessos para luchar contra un Rey personificado como una fiera monstruosa y en la que nos quieren resaltar la valentía y heroicidad del hijo de Zeus, así como las riquezas de esa tierra en los confines del mundo.
Por el contrario el mito del que ahora hablaremos parece más originado en la propia tierra peninsular, una historia que aunque contada de múltiples formas, revive las penurias sufridas por un bebé repudiado por su abuelo (en otras leyendas se dice que su madre) para conseguir sobrevivir  y que años más tarde consigue recuperar el trono que por derecho le correspondía.
                                              
Mucha más leyenda que realidad, mucho más mito que logos, pero dejemos que el corazón nos lleve a donde la razón nunca nos transportaría.

“ Gárgoris fue el rey de Tartesos que enseñó a su pueblo a aprovechar la miel y descubrió la apicultura. Vivió feliz con sus súbditos hasta la edad de 100 años. Durante su reinado ocurrieron los hechos fantásticos que se relatan a continuación.

Un buen día, el rey, se percató de lo hermosa que era una de sus hijas y, como los reyes mitológicos eran un poco locos e inconscientes, tuvo relaciones incestuosas con ella. Su hija, como era de esperar, quedó embarazada y el nacimiento de ese niño, hijo-nieto del rey, puso al descubierto la malvada acción del rey que para disimular decretó la muerte del bebe. Primero, el niño, fue abandonado en el monte para servir de pasto a las fieras, pero éstas le amamantaron y ofrecieron cariño.

Ordenó entonces el rey arrojarlo a una jauría de perras y de cerdas hambrientas para que lo devoraran, pero fue respetado y agasajado por éstas. Por último, dentro de una canasta, es arrojado al mar, en un lugar alejado, pero la canasta flota y unos delfines que la descubren, la acercan a la costa. Mecido por las olas, la canasta, es depositada en la playa. Una muchacha que pasaba por allí, ve la canasta y su contenido, sin decir nada a nadie se convierte en la madre de aquel pequeño, que mecido por las olas, el mar le había entregado. Creció junto a ella que le educó como a un hijo y se convirtió en un muchacho trabajador y educado.

Cuando se hizo mayor, en venganza, se convirtió en un bandido pero un bandido bueno y noble que robaba a los ricos y protegía a los necesitados. Víctima de una trampa, es apresado y conducido a la presencia del rey. Al ver sus marcas de nacimiento, el rey lo reconoció, le pidió perdón y le devolvió su verdadero nombre, Habidis. Admirado por los peligros que había sufrido y de los que había salido ileso, le prestó toda clase de miramientos y atenciones, nombrándole único sucesor.

Habidis
Fue un monarca sabio, generoso, prudente y grande que dio buenas leyes a su pueblo.”

martes, 14 de diciembre de 2010

El Templo de Melkart

Melkart puede ser el Poseidón fenicio, como Dios de los navegantes y de los mares propicios. Pero el Melkart tirio reúne los caracteres de Hércules y de Mercurio; es fuerza y sabiduría, guerrero y comerciante.
El templo de Melkart-Hércules de Cádiz fue uno de los grandes hitos del mundo antiguo en la Península Ibérica. Su fama se extendió por todas partes, y las referencias que se encuentran en los escritores clásicos son numerosas y continuas.
Aunque una fecha tan avanzada como el 1100 a.C. probablemente no sea cierta, y haya que retrasar la fundación de la ciudad hasta finales del siglo IX a.C., lo que no acepta discusión es que desde el momento de su fundación, Gadir se convirtió en una de las ciudades más importantes de la Península, con una enorme influencia, que se basaba no sólo en la fuerza de sus ejércitos y la altura de sus murallas, sino sobre todo en la autoridad de su santuario de Melkart y en el enorme poderío económico de sus comerciantes.

Su localización en la actual isla de Sancti Petri es aceptada por todos los investigadores. Sucesivos hallazgos arqueológicos confirman lo que ya Estrabón en el siglo I describía claramente: "Los tirios fundaron Gadir y alcanzaron el santuario en la parte oriental de la isla y la ciudad en la parte occidental...".
Escribió el historiador Hispano-romano Pomponio Mela “bajo el templo estaban enterrados los restos del dios mitológico”, de ahí su gran fama.
Las fuentes historiográficas clásicas relatan que muchos personajes célebres, ilustres por sus hazañas o su nobleza visitaron este templo. Tito Livio narra que Aníbal arribó a la isla para ofrecer al dios sus votos jurando odio eterno a los romanos, antes de emprender la conquista de Italia. De la misma manera también en este santuario, Julio Cesar tuvo un sueño que le predecía el dominio del mundo después de haber llorado ante el busto de Alejandro Magno por haber cumplido la misma edad que él  y sin haber alcanzado ningún éxito comparable al gran Alejandro.
Según algunos, el Apóstol Santiago desembarcó en la isla de Sancti Petri para erradicar el culto pagano en el templo y consagrarlo al culto cristiano, consagrándolo a San Pedro, de ahí el nombre actual de Sancti Petri, pero eso ya es otra historia que se aleja de nuestros sueños en Tartessos o la Turdetania.

lunes, 6 de diciembre de 2010

El rebaño de Gerión (Mitos I)


Le estaba esperando un gigante, un gigante y dos perros; aquel engendro de la naturaleza poseía tres troncos y seis brazos unidos por una sola cintura. Era poseedor de un magnífico ganado de bueyes rojos, siempre custodiado por sus canes. Se encontraba mucho más allá de las torres de Heracles, en pleno Océano Atlántico donde el mundo terminaba y a donde nadie se atrevió jamás arribar.

Le estaba esperando un gigante, un gigante y dos perros; aquel engendro de la naturaleza poseía tres troncos y seis brazos unidos por una sola cintura. Era poseedor de un magnífico ganado de bueyes rojos, siempre custodiado por sus canes. Se encontraba mucho más allá de las torres de Heracles, en pleno Océano Atlántico donde el mundo terminaba y a donde nadie se atrevió jamás arribar.



La mención más antigua de Gerión se lee en la Teogonía de Hesíodo (287
ss.), el poeta beocio que vivió en la segunda mitad del siglo VIII a. C. o poco
después. Dice así el vate: Crisaor engendró al tricéfalo Gerión unido con
Calirroe, hija del ilustre Océano; a éste le mató el fornido Heracles por sus
bueyes de marcha basculante en Eriteia rodeada de corrientes. Fue aquel día en
que arrastró los bueyes de ancha frente hasta la sagrada Tirinto, atravesando la
corriente del Océano (después de matar a Orto y al boyero Euritión en su sombrío
establo, al otro lado del ilustre Océano). (Traducción A. Pérez, A. Martínez.)
En otros versos (983 ss.) del mismo poema se encuentra otra mención:
Gerión, al que mató el fornido Heracles por sus bueyes de marcha basculante en
Eritea rodeada de corrientes.
Los datos que se deducen con claridad de estos versos son los siguientes:
A Gerión, monstruo de tres cabezas, hijo de Crisaor y de Calirroe, hija del
Océano, le mató Heracles en Eriteia después de matar también a Orto y al boyero
Euritión; le robó los bueyes, lo que llevó a término atravesando el Océano.
Eriteia era una isla, pues estaba rodeada de corrientes. Sobre la localización
del mito nada concreto afirma Hesíodo, sino que fue en la isla Eriteia.
Estesícoro de Himera, que vivió alrededor del año 590 a. C., dedicó un
poema a Gerión, de nombre Geryoneïs, donde canta el vate siciliano: Más o
menos enfrente de la famosa Eriteia, junto a los manantiales inagotables, de raíces
de platas, del río Tartesos, en la gruta de una peña. (Traducción de C. García
Gual.)

domingo, 28 de noviembre de 2010

Imágenes para el recuerdo

Un conjunto de imágenes que hacen un acertado recorrido por los iconos que todos hemos creado alrededor de esta apasionante y misteriosa cultura.

martes, 23 de noviembre de 2010

El Rey Argantonio


Por Juan Antonio Cebrián
El Mundo.es

“Una de las mayores incógnitas para la arqueología es, sin duda, ubicar en la península Ibérica la presunta localización de la mítica ciudad de Tartessos, cuyo máximo esplendor se dio entre los siglos VII y VI a. de C.
Aunque la escasez de pruebas impide certificar que existiera semejante urbe, los textos del historiador griego Heródoto hablan de ella. Relataba que, hacia el siglo VI a. de C., una nave con tripulantes focenses provenientes de Jonia (Grecia) fue desviada, por causas climatológicas, unos kilómetros más allá de las famosas columnas de Hércules. La desgracia se tornó en alegría cuando los marineros griegos, comandados por Colaios de Samos, contactaron con una cultura que parecía instalada en la más abrumadora abundancia. Sorprendidos por el hallazgo, trabaron amistad con el rey de aquel pueblo, cuyo nombre era Argantonio.
Este famoso monarca del sur peninsular pudo haber nacido, según los textos helenos, hacia 670 a. de C., y ocupó el trono del hipotético emporio social y minero desde 630 a. de C hasta 550 a. de C., fecha de su fallecimiento, cuando tenía 120 años. Según los filólogos, su nombre vendría a significar hombre de la plata, si bien, algunos expertos determinan que, más que un solo gobernante, deberíamos pensar en una dinastía integrada por varios representantes que fueron asumiendo el poder bajo el mismo nombre. En todo caso, existe un sonoro debate sobre el origen de los tartesios: unos apuntan una procedencia indoeuropea y otros una raza griega.
Son escasas las fuentes documentales sobre el origen de este pueblo ibérico. Las más fiables serán Heródoto, Anacreonte y Estrabón, y, en todos los casos, tan exiguas como difusas. Hasta la fecha, no podemos concretar si Tartessos fue una invención de los clásicos, que utilizaron la supuesta fábula para aumentar la leyenda mitológica de sus pueblos marineros.
Muchos expertos preconizan la posibilidad de un Tartessos conformado por élites comerciantes que, simplemente, acumulaban los beneficios económicos de su trato con los fenicios. También señalan que pensar en un reino establecido es absurdo, ya que no se han encontrado vestigios arquitectónicos que nos hagan sospechar algo de mayor calado que simples estructuras aldeanas con escaso tejido social.
Por tanto, los griegos habrían llegado a la zona con evidente interés colonizador, dados los inmejorables recursos naturales que ofrecía aquella tierra. Argantonio conservaba el arraigo de su país ancestral y por eso habría recibido con generosidad y cariño la llegada de los helenos.”



Un rey que va más allá de las leyendas, forma parte de la mitología como lo hicieron Gárgoris o Habis pero esta vez nos estamos refiriendo al primer Rey Tarteso con referencias históricas.
Decía Heródoto que fue un Rey que vivió 120 años de los cuales 80 fueron como Rey, un reinado rico y venturoso.
Los focenses, predecesores de los fenicios, cuentan que la vida de Argantonio llega del año 670 al 550 a.C. y que su reinado comenzó en 630. Todos estos datos, aunque con base real, ilustran, sobre todo, el valor de la longevidad como fuente de paz y riqueza. Argantonio habría sido un gran rey porque fue viejo, muy viejo, y fue mejor porque empezó ya viejo a ser rey.
Hoy la Historia se alimenta del mito. Quizá mañana el Mito alimentará la Historia.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Tartesos, un reino soñado.

          Tartesos un reino soñado

Queridos bloggers.
Me llena de orgullo poder exponeros a continuación una pequeña entrevista que he podido entablar con Don Jaime Alvar Ezquerra, experto en Historia Antigua, catedrático de la Universidad Carlos III de Madrid y escritor de "Tartesos, un reino soñado"

MC. ¿Cuál fue el motivo de escribir un libro sobre Tartesos?
JA. Las razones por las que di el salto son múltiples, pero probablemente muy parecidas a quienes han dado el paso con anterioridad, pretendí transmitir mis ideas a un mayor número de personas y a su vez pretendía dar respuesta a otras dos preguntas ¿cómo es posible que la inmensa mayoría de nuestros conciudadanos desconozcan el nombre de Tartesos?  ¿Qué es lo que hemos hecho mal?

MC. ¿En su libro, cuánto hay de Historia y cuánto de Novela?
J.A. Todo es novela en mi libro, desde los personajes hasta la trama, pero creo que responde a una probable historia de Tartesos. No se me oculta que muchos investigadores discutirán unos aspectos u otros, pero otros muchos estarán sustancialmente de acuerdo con la realidad que he narrado.

MC. Sigue siendo una gran desconocida a pesar de ser la referencia peninsular en relación con las grandes civilizaciones mediterráneas de la época.
JA. Desgraciadamente, Tartesos no es más que un nombre legendario para la mayor parte de nuestros conciudadanos. Es increíble la escasa atención que se ha prestado al primer reino peninsular, cuyas características debieron estar muy próximas a las de las restantes civilizaciones mediterráneas contemporáneas, como los etruscos o algunas polis de la Grecia arcaica. A ello se presta atención en la novela como no podía ser de otro modo.

MC. ¿Qué razones daría para que leyésemos su libro?
JA. Señalaría que la razón para leer mi novela coincide con la motivación más profunda que me impulsó a escribirla, que no sirva la excusa de que nadie ha puesto Tartesos a disposición del gran público. Creo además, que la novela es ágil y entretenida, de modo que es difícil decepcionar, al menos es lo que me hacen saber los lectores.

                                                             Un auténtico placer Don Jaime Alvar




domingo, 14 de noviembre de 2010

El Tesoro del Carambolo

Formado por 21 piezas, oculto en un agujero de una antigua cabaña en un poblado alto, quizás un lugar de culto o tal vez un templo primitivo. Joyas de un oro purísimo que demuestra la riqueza existente muy poco común en esa parte del mediterráneo.
En Tartessos, la historia y la leyenda se confunden. Las referencias literarias son escasas y confusas, pero precisamente es eso lo que hace más interesante al mí­tico reino. Veamos una de esos cuentos románticos que nacieron en torno a Tarsis:

 

" Cuenta la leyenda que reinaba Argantonio, cuando sus aliados fenicios decidieron dejar de comprar sus productos para así­ obligar a los tartesios a bajar los precios y poder obtener mayor beneficio en su comercio con Tiro y el resto de colonias mediterráneas.
El rey, que era sabio y justo, se enfureció al ver la estrategia de los orientales y les amenazó con romper los tratos comerciales y expulsarles del paí­s si no cesaban en su actitud. Los fenicios, seguros en sus colonias de Sevilla y Gadir, ignoraron la advertencia y continuaron con su proceder, lo cual aún disgustó más al ilustrado soberano, poco amigo de disputas, pero amante de su pueblo.
Argantonio decidió atacar las dos principales factorias fenicias para darles un escarmiento, así­ que dividió el grueso de su ejército en dos y, con él mismo y su hijo Terión a la cabeza, comenzaron el asedio de las ciudades. Los fenicios, que habían previsto el proceder del monarca, aprovecharon la débil situación en la que había quedado la capital tartesia tras la marcha de Argantonio y la atacaron. La ciudad quedó destruida rápidamente, pues su ejército se encontraba batallando y la defensa fue inútil. El fuego y el metal se alimentaron de los hijos de Tartessos.
Desde el asedio de Gadir, el rey distinguió el resplandor del fuego que arrasaba su capital, e intentó volver sobre sus pasos para castigar a los autores. Pero los dioses no fueron sus aliados, pues los fenicios que atacaron Tarsis, cayeron sobre él y, quedando encerrados entre dos ejércitos, los hombres de Argantonio, incluido él mismo perecieron bajo las flechas fabricadas por su propio pueblo.
Sólo un hombre, que cobardemente se había camuflado entre los cadáveres de sus compañeros, sobrevivió a la matanza. Y, cuando cesó la lucha, se avergonzó de su actitud y lloró la muerte del rey. Antes de que los enemigos saqueasen los cadáveres de sus compañeros, el soldado decidió redimir su cobardía. Se acercó al cuerpo inerte del monarca y le despojó de las ricas insignias reales que, por justicia, pertenecí­an al nuevo rey de Tartessos, su hijo Terión.
Sin pararse a pensar, se alejó corriendo del campo de batalla y no paró hasta la orilla del rí­o Tarsis, donde se encontraba el resto del ejército. Allí­, tras recuperar el aliento, informó a Terión del destino de su padre y de todo lo que habí­a acontecido, y le tendió el lienzo en el que había guardado los brazaletes y collares propios del rey de Tartessos. El nuevo rey recompensó su bravura y se retiró a su tienda a orar. En silencio, observó los símbolos de su nuevo estatus y, con lágrimas en los ojos, juró que no los cesarí­a hasta haber vengado la muerte de su padre y de todos los inocentes caídos. Luego, para asegurarse que, si él morí­a, los fenicios no se harían con las joyas reales, las introdujo en una vasija y las enterró allí­ mismo.
Aún brillaban las estrellas cuando el ejército tartesio comenzó a prepararse para la batalla. Y, al alba, los habitantes de Hispalis oyeron el estruendo que produjo la primera carga. La lucha fue feroz, y las bajas fueron cuantiosas en ambos bandos. Terión, herido de gravedad, no vivió para ver la victoria, y tampoco pudo celebrar la rendición de Gadir varios meses más tarde. Así­ que las insignias de su padre quedaron enterradas en el lugar de su última oración, a pesar de que su breve reinado se saldó con su única promesa cumplida.
El tiempo pasó, Tartessos pereció, Roma cayó y el mundo se duplicó. Más de 2000 años después, unos trabajadores descubrieron una vasija en unas excavaciones. En ese momento, el sol brilló más fuerte, y es que Terión y Argantonio rieron complacidos para celebrar que su tesoro volvía a manos de sus herederos. "


sábado, 13 de noviembre de 2010

Las primeras referencias.

Ezequiel 27,25
»Las naves de Tarsis eran como tus caravanas que transportaban tus mercancías.
    »Llegaste a ser opulenta,te multiplicaste en gran manera
    en medio de los mares.
Algunos historiadores se atreven a decir que Tarsis era la antigua Tartesos, de ser así estamos hablando de que esta reseña bíblica es la primera referencia escrita que tenemos de esta civilización, la más antigua en usar la escritura en la Península y en consecuencia la primera en entrar en nuestra Historia.


Después llegaron poetas griegos a referenciarnos este pueblo  fascinados por las riquezas que presentaba ese pueblo tan cercano a los confines del mundo.

                                                  "Aquí está la ciudad de Gadir...
                                      Aquí están las Columnas del constante Hércules.
                                            ... y más lejos, la fortaleza de Geronte,
                                           que su nombre antiguo tiene de Grecia,
                                  ya que de ella sabemos que Gerión recibió su nombre.
                                       Aquí se extienden las costas del Golfo Tartesio.
                                            Este es el oceano que ruge alrededor
                                                 de la vasta extensión del orbe.
                                                      Este es el máximo mar,
                                            éste es el abismo que ciñe las costas
                                             éste es el que riega el mar interior.

                                             Éste es el padre de nuestro Mar...

                                                                             Rufo Festo Avieno   
                                                                                Ora Marítima